Líos penales en el Mundial

Líos penales en el Mundial

Cada vez que hablamos de fútbol la palabra “penal” tiene un significado claro: la máxima sanción que cobra un árbitro dentro del área, donde pateador y arquero se enfrentan cara a cara, separados por una distancia de 12 pasos. En la Copa Mundial 2026 el término se ha convertido en noticia por una connotación ajena a lo que se disputa en cancha: la situación de varios seleccionados que enfrentan acusaciones penales por eventuales delitos de connotación sexual. Un terreno en el que la FIFA no se mete. Actualmente, tres seleccionados están en esa situación. 

Thomas Partey: cargos penales y rechazo de visa en Canadá

Uno de los casos más relevantes es el del mediocampista de Ghana, Thomas Partey, quien llamó la atención debido al rechazo de la visa de ingreso a uno de los países anfitriones, Canadá. 

Partey enfrenta un proceso judicial en Reino Unido. La Fiscalía británica lo acusa de siete cargos de violación y dos cargos de agresión sexual entre los años 2020-2022, relacionados con denuncias presentadas por varias mujeres. Según la información de The Guardian, el futbolista se declaró inocente de todos los cargos ante el tribunal de la corona de Southwark, donde se fijó la fecha del juicio para el 2 de noviembre de 2026. 

La abogada defensora, Jenny Wiltshire, declaró: “Thomas Partey sigue negando todos los cargos en su contra. Ha colaborado con la policía en todo momento. Dado que hay un proceso judicial en curso, no haremos más comentarios”. El jugador quedó en libertad bajo fianza y de esta manera pudo viajar a América del Norte a representar a su país en la Copa del Mundo.

Ryan Mendes: La investigación en pleno Mundial

Otro caso que generó repercusión durante la Copa del Mundo fue el del capitán de Cabo Verde, Ryan Mendes.

Días antes del encuentro frente a Argentina, en el que su selección deslumbró al mundo, medios internacionales informaron que el futbolista enfrenta una denuncia de violación, presentada en Nueva Zelanda. 

Según el medio chileno 24 Horas, la presunta agresión habría ocurrido unos días antes del inicio del Mundial, en un hotel donde se alojaba el equipo africano después de haber enfrentado a Chile en un duelo preparatorio. La denunciante entregó antecedentes a la policía neozelandesa, incluyendo registros médicos y fotografías de lesiones. Las autoridades mantienen una investigación abierta para esclarecer los hechos.

Ante la repercusión del caso, la FIFA fue consultada en conferencia de prensa. Esta fue su respuesta:

Achraf Hakimi: proceso judicial en Francia

El defensor marroquí Achraf Hakimi enfrenta un proceso judicial en Francia tras una denuncia presentada en 2023, con cargos de abuso sexual. Según informa BBC, la fiscalía de Nanterre, un suburbio al oeste de París, abrió una investigación preliminar en marzo de ese año. El futbolista del PSG enfrentará un juicio que se iniciará en febrero de 2027. 

Hakimi ha negado las acusaciones desde el inicio de la investigación. El futbolista hizo la siguiente publicación en su cuenta de X, el 19 de junio de este año:

Rachel-Flore Pardo, abogada de la denunciante, valoró la decisión del juez de llevar el caso a juicio: «Tras más de tres años de procedimientos judiciales, y después de que mi clienta fuera, en su opinión, difamada y arrastrada por el barro por la defensa de Achraf Hakimi, esta decisión le aporta alivio y esperanza”, según constata BBC. 

Disímiles criterios migratorios 

Los líos penales de estos tres futbolistas dejaron en evidencia los distintos criterios migratorios de parte de los países organizadores: Canadá, México y Estados Unidos.  El jugador ghanés, Thomas Partey, no pudo debutar con su selección ante Panamá porque no se le permitió ingresar a suelo canadiense. Las autoridades migratorias rechazaron su solicitud de visa. Tras la negativa, el jugador presentó una apelación, la cual también fue rechazada. Un vocero del departamento de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC) dijo a BBC: “La organización de grandes eventos no modifica las leyes de inmigración canadienses. Cada persona que desea venir a Canadá es evaluada individualmente, en función de los hechos disponibles y la ley aplicable”.

Partey tuvo que incorporarse más tarde a la selección de Ghana para disputar los encuentros programados en Estados Unidos, donde sí obtuvo autorización para ingresar. Ese país tampoco puso trabas migratorias a Ryan Mendes y Achraf Hakimi, quienes pudieron jugar sin problemas todos sus partidos de fase de grupos porque eran en suelo estadounidense. 

La postura de la FIFA

Los tres casos pusieron sobre la mesa el papel que desempeña la FIFA cuando un futbolista enfrenta un proceso judicial.

De acuerdo con el Código de Conducta para terceros (2025)  y el Código de Ética para el Estadio (2026), la FIFA tiene facultades para investigar y sancionar infracciones deportivas: como manipulación de partidos, dopaje, corrupción o conductas que vulneren sus reglamentos. Sin embargo, cuando se trata de delitos penales como los que hemos abordado en este artículo, las investigaciones corresponden exclusivamente a las fiscalías y tribunales nacionales.

En su sitio oficial, el ente del fútbol mundial declara: “Como guardianes del fútbol, ​​nos comprometemos a difundir el poder positivo de este deporte por todo el mundo. Esto solo se puede lograr si la FIFA establece los más altos estándares éticos y de integridad para que otros los sigan”. 

En este sentido el organismo da seguimiento a investigaciones por eventuales delitos sexuales ocurridos en el contexto de la competición, pero no respecto de sucesos denunciados fuera de ese contexto, como ocurre con los casos revisados. 

Asimismo, el organismo recordó durante el Mundial que las decisiones relacionadas con la emisión o rechazo de visas dependen únicamente de los gobiernos de los países anfitriones y asimismo ocurre con la participación de los jugadores en selecciones de sus respectivos equipos.

La FIFA ha mantenido una postura constante: respetar la presunción de inocencia, evitar intervenir en investigaciones penales y limitar su actuación a las competencias que le otorgan sus reglamentos disciplinarios y de ética.